Cushing felino: ¿realidad o ficción?

El hiperadrenocorticismo (HAC) felino es una patología rara, con apenas 100 casos documentados, lo que lo convierte en un auténtico desafío clínico y en un “diagnóstico de exclusión”. A diferencia de los perros, los gatos poseen una resistencia biológica natural a los glucocorticoides, lo que hace que los signos aparezcan de forma insidiosa y progresiva.
¿Cuándo debemos sospechar? La clave suele ser una Diabetes Mellitus no controlada (presente en el 80-90% de los casos de HAC felino) que requiere dosis de insulina superiores a 2 U/kg. El signo más impactante es el Síndrome de Fragilidad Cutánea, donde la piel se vuelve tan fina que se desgarra con un manejo mínimo. También es común observar un abdomen péndulo y alopecia bilateral.
Es vital no tratar al gato como un “perro pequeño”. En gatos, la Fosfatasa Alcalina rara vez se eleva y la orina suele mantenerse concentrada (>1.020). Para el diagnóstico, el test de supresión con dexametasona requiere una dosis diez veces superior a la canina (0,1 mg/kg).
Aunque el pronóstico sin tratamiento es grave, el uso de Trilostano o la cirugía como la adrenalectomía o la hipofisectomía permite recuperar la calidad de vida de estos “gatos de porcelana”. El Cushing felino es una realidad compleja que exige un ojo clínico agudo.

 

LV.., Doctora en Veterinaria, Responsable docente del Servicio de Medicina Interna Hospital Veterinario de Referencia UCV, PGCert. Int. Med. ifevet

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