La vocalización excesiva en el gato es un motivo de consulta frecuente, pero rara vez tiene una única explicación. Puede aparecer por causas médicas, como dolor, hipertiroidismo, hipertensión, sordera o deterioro cognitivo; por problemas de comportamiento, estrés, demandas aprendidas o cambios en el entorno; e incluso por situaciones fisiológicas como el celo en gatas no esterilizadas. En este episodio revisaremos cómo abordar al gato que vocaliza más de lo habitual, qué preguntas hacer al tutor, qué señales deben preocuparnos y por qué nunca deberíamos asumir que “solo es comportamiento” sin descartar antes enfermedad o malestar.
